En el grano de mostaza de la cultura cubana (Sobre nuestra ausencia de la Feria Internacional del Libro de La Habana 2005)
Ya próximos a la apertura de una nueva edición de la Feria Internacional del Libro de La Habana, amigos y corresponsales nos han preguntado sobre nuestra presencia en este importante evento que goza de prestigio en el mundo literario y entre los lectores cubanos.
Durante los últimos años se hizo tradicional que también el stand de Plaza Mayor tuviera un espacio allí, en la FIL de La Habana y en el corazón del público natural para nuestros libros, en especial la Colección Cultura Cubana. Ha sido además un espacio donde crecimos en experiencia y amistades, esa virtud tan ponderada por Martí y tan hondamente identitaria en los cubanos.
Sin embargo, la indagación ha sido motivada esta vez por el comentario de que no asistiremos este año a la Feria y la razón sería nuestra falta de interés o en todo caso nuestro silencio a correos que supuestamente nos fueron enviados al respecto.
Ni lo uno ni lo otro.
Sirva esta nota de testimonio sobre el interés y más aún el respeto que profesamos a la literatura, la cultura y el lector cubanos, de todo lo cual no sentimos parte. Dada la delicada responsabilidad que nos concierne en estas circunstancias, nos permitimos hacer públicos además los mensajes que enviamos al escritor Abel Prieto, ministro de Cultura cubano, precisamente como último intento de asistir a la Feria.
Si por un lado son también de público conocimiento los aspectos en que nuestros criterios políticos son divergentes, por otro los amigos y funcionarios cubanos saben que esas divergencias nunca fueron ni serán de nuestro lado una barrera infranqueable o un motivo para ignorar o ser indiferentes. En cada ocasión en que surgieron escollos burocráticos o diferencia de posiciones, fuimos extremadamente respetuosos y además, eso sí, absolutamente sinceros. Porque compartimos el propósito cultural que nos convoca, pero más que nada porque damos por supuesto que se trata de interlocutores maduros en todos los sentidos. Y no cabe en la madurez política la arbitrariedad para descalificar con una valoración de este tipo.
Ni esta nota ni nuestros mensajes al ministro de Cultura cubano pretenden por tanto convertir nuestra ausencia de la FIL de La Habana en un incidente político, sino definir una vez más el espíritu participativo y muy cubano que caracteriza a nuestro modesto proyecto editorial.
La Feria cubana se realizará sin dudas con el lustre que le confiere la brillante cultura en que se sustenta, más que el marco político en que la acotemos. No nos moverá la soberbia a negar que perdamos una experiencia intensa de hospitalidad, inteligencia, amistad, goce literario y cubanidad indescriptible. Y además, la oportunidad de compartir el homenaje que debemos a dos figuras inmensas en la literatura cubana, los escritores Indio Naborí y Abelardo Estorino. Llegue a ellos nuestra más sincera felicitación y el espíritu de nuestra presencia, que no ha de faltar.
No pertenece Plaza Mayor a las glorias editoriales de este mundo, cuya ausencia pudiera restar esplendor a un evento de esta magnitud. Pero está en el grano de mostaza de la cultura cubana.
Patricia Gutiérrez. |